"Buscando a Lenin" en Arles 2017

Imagen histórica de una estatua del rostro de Lenin que yace en una bodega en Chernobyl
Chernobyl, Ukraine 6 October 2016 - Foto por Niels Ackermann / Lundi13

El proyecto reinterpreta la omnipresencia comunista en la región ucraniana para situarla bajo el arancel visual de los patíos del olvido. Va en busca de los restos de la iconografía de aquel Lenin que desde su intensa mirada mantenía el espíritu de vigilancia y yugo “progresista”.


En su historia de las civilizaciones, a Fernand Braudel [1] le sorprendía que en un país como la Rusia de principios del siglo XX, donde todavía se vivía en una realidad feudal y con una abrumante población campesina se haya gestado la chispa revolucionaria del socialismo, la cual según Marx sería una respuesta que aparecería en aquellas sociedades altamente industrializadas. Una salida a la explotación obrera. Más interesado se muestra en entender, cómo es que a raíz de la revolución de 1917 la nueva Rusia logró avanzar hacia la industrialización de una manera nunca vista en otras regiones, y como esto podría ser la base para la prolongación de la idea de una grandeza soviética.


Para nosotros es la organización bajo un esquema de control, de control total de la vida ciudadana el que lleva a estos resultados. Un esquema que al final se desmorona desde la distribución igualitaria de la carencia, la invitación al silencio y la obstrucción de las ideas: al menos las no coincidentes. Una construcción idealista que reclamó el esfuerzo ciego de los soviéticos bajo “la dictadura de dirigentes comunistas en nombre de un proletariado en vías de creación”. [2]


Para finales del siglo XIX la idea revolucionaria de los adeptos al socialismo estaba en estado de reposo: la posibilidad de crear partidos políticos a través de los cuales las inquietudes de los trabajadores podrían alcanzar visibilidad y eventualmente ganar soluciones favorables comenzaba a ser visto como el camino que evitaría las revueltas sociales, que según Marx, terminarían en la dictadura del proletariado. Este llamado “revisionismo” daba al camino parlamentario la prioridad a seguir por los partidos social-demócratas y laboristas de los distintos países.


Ante ello, Rusia tenía dos desventajas: no tenía un parlamento ya que el zarismo aún estaba de pie dominando la visión de los pobladores; además, la población era mayormente campesina y no estaba organizada. El partido social-demócrata ruso se había creado en el exilio por exiliados. Esta situación debilitaba y daba poca importancia a las perspectivas que se tenían de los revolucionarios rusos. No es hasta el liderazgo asumido por Lenin en contra de los discursos revisionistas que alcanzan notoriedad.


Es entonces que Lenin impulsa modificaciones a los estatutos del partido, modificaciones donde se reafirma la misión revolucionaria, la disciplina de los militantes y los amplios poderes del Comité Central. [3] A pesar de ello, esto sigue siendo pensado como parte del esfuerzo histórico por liderar un cambio en las regiones donde las ideas marxistas aplican. No es el caso ruso. Pero la oportunidad se abre con la agitación social en la Rusia de 1905, donde el poder de transformación del campesinado probó su fuerza, fuerza que no sería desaprovechada por Lenin. 


A raíz de los fallos del zarismo al no haber implementado los cambios prometidos en 1905, surgen las revueltas que llevan al poder a Lenin, el nuevo dictador. Rápidamente surge la necesidad de hacer crecer el proletariado que escasamente existe, y se emprende la industrialización del país. Todo para estar acorde a las teorías de la doctrina: no puede haber socialismo sin capitalismo. Pero, para lograrlo eficazmente se necesita disciplina y una visión única sin disidencia. 


Es el premio Nobel Alexandr Solzhenitsyn quien habla del exterminio físico del pueblo, un exterminio selectivo “contra aquellos que manifestaban protesta, resistencia, opiniones críticas, talento o autoridad entre quienes les rodeaban.” Una “selección inversa” que “arrancaba a la sociedad sus miembros más valiosos desde el punto de vista moral e intelectual”. Agregando que “el máximo logro del poder comunista no fue el exterminio físico en masa. Todos los que lograron evitarlo fueron sometidos durante décadas a una propaganda idiotizante que embrutecía el espíritu.” [4]


De esta forma, con una visión que intenta acentuar el alejamiento de Ucrania de la memoria comunista, los fotógrafos Niels Ackermann y Sébastien Gobert comenzaron en 2015 su proyecto “Looking for Lenin”. El proyecto contemplo la documentación a través de la fotografía de los vestigios de las antiguas estatuas que reforzaban la presencia oficial, y que fueron colocadas por toda la región ucraniana. Los fotógrafos lograron hallar los destajos de este romanesco estilo de propaganda en ambientes donde su simbolismo se ha tornado decadente. Decadencia de una propaganda que extendió la noción de omnipresencia de los líderes del partido comunista. Un recuerdo de obediencia y disciplina.


Encontraremos así, sumergidas en el desasosiego de una memoria que insiste en su olvido, los registros fotográficos de las efigies del poder de una de las almas revolucionarias más increpantes de la historia contemporánea, pero que a pesar de ello, persiste como símbolo de lo que no hay que repetir. Lo veremos caído en campos solitarios acompañado de un otoñal árbol y viviendas de interés social, lo veremos vestido en colores de ucraniano patriotismo, lo veremos permanecer en torso erguido almacenado junto a los retablos viejos de un almacén industrial, y finalmente, lo veremos ser reclutado por el lado oscuro de una vida interestelar.


La exhibición estará vigente hasta el 24 de septiembre de 2017 en la programación de Les Rencontres de la Photographie Arles 2017.




Imagen de la caída del comunismo en Ucrania: estatua de Lenin derribada al lado de un árbol y frente a edificios.
Kremenchuk, 30 March 2016 - foto por Niels Ackermann / Lundi13

Estatua de Lenin guardada en caja de madera al interior de los pasillos de una casa.
Kyiv, Ukrainian House 12 January 2016 - Foto por Niels Ackermann / Lundi13

Imagen de la caída del comunismo en Ucrania: estatua de Lenin pintada de azul y amarillo junto a un auto abandonado.
Korzhin, 3 June 2016, Fotografo Niels Ackermann / Lundi13

Estatua de Lenin convertida en Darth Vader por el artista Alexander Milov.
Odessa, 21 November 2015 - Fotografo Niels Ackermann / Lundi13
Transformación del artista Alexander Milov.



[1]  Braudel - capítulo XXV – “La URSS desde 1917 hasta hoy”, pags. 471-486.
[2]  Braudel - pag. 477.
[3]  Braudel - pags. 475-476.
[4]  Solzhenitsyn - pags. 111-113.


Referencias
Fernand Braudel, “Las civilizaciones actuales”. Estudio de Historia Económica y Social. Ed. Tecnos, 1998. Madrid. 
R. Palmer & J. Colton, “Historia Contemporánea”. Akal Editores, 1980. Madrid.  
Alexandr Solzhenitsyn, “El problema ruso al final del siglo XX”. Editorial Tusquets, 1995. México.